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Memoria, trauma e identidad personal

Memoria, trauma e identidad personal

La memoria es la capacidad de fijar, conservar y evocar las vivencias que una persona acumula en su vida.  Sin embargo, la codificación de la información no es casi nunca como una grabación fotográfica. La memoria no es una reconstrucción, sino una representación del pasado.

El objetivo de este ciclo de conferencias organizadas por Jakiunde en colaboración con STM-San Telmo Museoa y coordinadas por el académico de Jakiunde Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la UPV/EHU, es describir la influencia, más o menos determinante, de las vivencias traumáticas pasadas en la personalidad actual de la persona afectada.

PROGRAMA

3 de mayo, miércoles, 19:00h: Resiliencia y crecimiento postraumático: de una infancia infeliz a una vida adulta sana, Dr. Jorge Barudy, Neuropsiquiatra infantil, Asociación Exil-IFIV, Barcelona.

10 de mayo, miércoles, 19:00h: ¿Se puede volver a escribir el pasado? Más allá de la memoria traumática, Prof. Enrique Echeburúa, académico de Jakiunde, UPV/EHU.

17 de mayo, miércoles, 19:00h: ¿Cómo salir de un trauma sin quedar encadenado al pasado?, Dr. José Luis Medina, Especialista en Psiquiatría Legal y Experto en Trastorno de Estrés Postraumático. Madrid.

19 de mayo, viernes, 19:00h: Memoria, olvido, relato y reconocimiento en víctimas adultas de abuso sexual en la infancia, Pilar Polo. Psicóloga. Fundación Vicki Bernadet. Barcelona.

En estas conferencias se analizará el impacto de los sucesos traumáticos sobre la memoria y cómo esta influye en la vida presente. Se trata de  abordar en particular el peso específico de los acontecimientos dramáticos, de señalar las diferencias individuales entre las personas a este respecto, de analizar los diversos recursos psicológicos disponibles para superar las adversidades pasadas y de proponer vías para superar el trauma, así como para  transformar las vivencias dramáticas en recuerdos biográficos, de modo que la persona pueda implicarse en un proyecto de vida futuro esperanzador y considerar que en ningún caso el futuro está escrito.

Los recuerdos influyen y están influidos por las emociones y los sentimientos de la persona. En concreto, las imágenes de un suceso traumático se integran de una forma caótica y desestructurada en la memoria emocional de la persona e invaden la conciencia de la víctima. De este modo, pueden aparecer pensamientos repetitivos, pesadillas y alteraciones de la memoria, en forma de relatos fragmentados y desorganizados, o surgir inesperada e incluso inoportunamente los recuerdos parciales con una gran intensidad. Las imágenes de los sucesos emocionales negativos quedan grabadas a fuego en la memoria icónica del sujeto. En estas personas hay una hipermnesia (persistencia de los recuerdos dolorosos, pesadillas, reexperiencias invasivas); en otras, por el contrario, hay una amnesia (recuerdos incompletos y erráticos, lagunas de memoria, olvido total de la experiencia traumática, etcétera). Es decir, con mucha frecuencia las víctimas recuerdan lo que quieren olvidar y olvidan lo que deben recordar.

En resumen, la memoria y la afectividad están muy vinculadas. Así, una canción despierta el recuerdo de un amor del pasado y el olor de un bizcocho puede transportar a la infancia porque recuerda a los que preparaba la abuela. Sin embargo, la nostalgia (“deseo doloroso del regreso” etimológicamente) es un recuerdo agridulce que nos puede anclar en un pasado idealizado. La nostalgia se compone de brochazos muy simples que nos impiden ver el pasado con exactitud. La nostalgia excesiva casi siempre aparece cuando el presente se percibe como desagradable y el futuro resulta amenazante. Si una persona se instala en el pasado, anula su presente e hipoteca su futuro.

Las vivencias objetivas del pasado son inmodificables, pero la percepción de esas vivencias puede cambiarse y puede, por ello, transformar el curso de la vida presente. El proceso de recuperación de la víctima supone la transformación de las imágenes del trauma de la memoria emocional en sucesos ordenados espacio-temporalmente bajo el control de la memoria verbal. Hay algunas actitudes y conductas, como el perdón o el olvido activo, que facilitan el procesamiento emocional de las vivencias traumáticas; otras, por el contrario, como el odio o la venganza, lo dificultan. A este proceso de convertir las vivencias en recuerdos (recuerdos dolorosos, pero solo recuerdos) ayuda el paso del tiempo, la reanudación de la vida cotidiana, la implicación en nuevos proyectos, el soporte familiar y el apoyo de la sociedad a las víctimas.

En conclusión, las personas no son marionetas en manos de sus recuerdos y deben aprender a modular emocionalmente los recuerdos. Las vivencias dramáticas insufribles pueden tiranizar a una persona, pero también pueden transformarse en recuerdos dolorosos tolerables que forman parte de su biografía, sin que interfieran negativamente en su vida cotidiana actual y futura. Es decir, se trata de convertir un pasado traumático en un pasado biográfico, de modo que las víctimas no queden atrapadas en el túnel del tiempo y puedan implicarse en un proyecto de vida atractivo.

Archivos:
Erronkak_Ciclo_Memoria_Trauma_e_identidad_personal_01.pdf
Erronkak_Egitaraua_Programa_Memoria_trauma_e_identidad_personal_02.pdf

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