La vocación literaria (ese jardín)

 

En primer lugar, trataré de definir qué es la vocación literaria, el impulso misterioso, y originado por distintos factores, y en distintos contextos, que nos empuja a escribir. Utilizaremos como ejemplos de obstinadas vocaciones literarias los casos de Antón Chéjov y Alice Munro, así como alusiones a Mario Vargas Llosa y Margaret Atwood.

Vincularé el surgimiento de esa vocación con un elogio del aburrimiento, un estado, sin duda, creativo, del que actualmente se procura huir. Sin embargo, un “apagón” del ocio tutelado, sin estimulación lúdica o intelectual accesoria, ayudará a que realicemos una prospección sobre lo que realmente nos gustaría hacer en un futuro cercano, y lejano. Aburrirse es importante, es necesario y es recomendable. El aburrimiento busca el entretenimiento, la fantasía, la ficción, y, al menos, cuando yo descubrí mi vocación, la literatura era la vía, junto al cine, para descubrir y explorar la ficción; y en aquella época, además, la literatura gozaba de un prestigio que hoy ha perdido en gran medida porque ahora podemos acceder a la ficción, al entretenimiento, a través de otros lenguajes como el de los videojuegos o el de la narrativa de video digital. Ahora bien, ¿es la literatura entretenimiento? ¿Es solo entretenimiento?Si nos gusta escribir, podremos inclinarnos por la ficción comercial, que busca entretener al lector, o bien por la literatura, que trate de cambiar o ampliar la mirada del lector sobre el mundo o que lo invite a pensar en cuestiones en las que antes no había pensado.

A continuación trataré de dar respuesta a dos cuestiones: ¿la vocación literaria guarda relación con el talento? ¿Se puede vivir de la vocación literaria?Si nace en nosotros una vocación, habrá, en mi opinión, que perseguirla de una forma tan realista como contumaz; es decir, sin abandonarla nunca, tendremos que procurarnos un medio de vida alternativo; la vocación no debe convertirse en nuestra ruina porque para escribir conviene tener las necesidades mínimas cubiertas. A efectos prácticos, es aconsejable combinar el ejercicio de una profesión con el de la escritura. El realismo al que aludía anteriormente también se refiere a la necesidad de preparase de forma concienzuda, leer y escribir mucho, y aprender cuanto antes que la inspiración tiene bastante de quimérico. La literatura no es magia, es un oficio y hay que prepararse como para cualquier otro.

Explicaré de forma sucinta cómo funciona el “negocio” de la literaturapara ilustrar por qué es tan difícil vivir de la literatura; sin embargo, intentaré explicar por qué, a pesar de todo, merece la pena escribir, si es que escribir nos gusta.

Por último, y por si hubiera algún asistente que albergue esa vocación, la literaria, compartiré unos consejos y una serie de reflexiones sobre la escritura.

Txani Rodríguez
Periodista, guionista y escritora. Profesora de escritura en Alea Bilbao y en la Escuela de Escritura de Barcelona

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